Sucesión de pequeñas eternidades

Por: Camusillo



Y aquel tiempo ya nos miraba con recelo, la ingenuidad fastuosa de la sociedad ahogada en pequeños recuerdos infantiles y abnegados nos prohibía seguir mirando a la tira de imágenes pesimistas en que esta envuelto nuestro mundo…
Pero dentro de esas trivialidades presentes, se da una sucesión de eventos, ensimismados, molestos unos con otros, pero con esa visión adyacente de egoísmo fraternal que hacen que cada evento se prolongue como una abstracción infame de la eternidad…
No se lo que digo, no se lo que hablo, aprendido en vagas sucesiones de pequeñas eternidades, así creciendo poco a poco dentro de la vida cotidiana, y esperando que al fin de la eternidad por fin pueda vivir fuera de la soledad…


El tema para mayo!

Disculpen la tardanza!!

El tema que se desarrolla para este mes de mayo será “Mi madrecita”, ya saben hay que poner todo lo relacionado a las mamás y qué les van a regalar y cuánto les costó el regalo y y y…..

No… no es cierto, si fueramos una revista de variedades con mujeres semidesnudas en la portada entonces seguro ese sería el tema para este mes, pero como somos más bien un medio bien alternativo y cultural, el tema de este mes es:


“Sucesión de pequeñas eternidades”

Así que échenle galleta de animalito.


Desmemorias de un instante perpetuo

Por: Camusillo


Fugaz y efímero; así fue, así lo sentí y así lo añore…
Aquel instante perdido entre las páginas color ocre de mi memoria oxidada, cada día trata de relucir y crear en mi una sensación de vacío, sentirme hueco por dentro, con el corazón de piedra maltratada por el viento de altamar…
Perdí toda la esperanza vana en aquel momento infantil del cual mi alma se arrepimiente en toda su extensión, ese día que se entierra en el cementerio de las iniquidades por ser un improperio contra la ínfima oportunidad presentada…
Me azoto contra las paredes de cristal, hechas con el hielo de la desesperación, endurecidas por el yugo de la desolación; me castigo por ser mediocre y altivo, por fallar y que he mentido, pero sigo sin recordar…
Y aquella desmemoria de un instante perpetuo me hacia llorar, derramar lágrimas de soledad intensa y amargos sollozos de agonía…


Desmemorias de un instante perpetuo


Desmemorias de un instante perpetuo

“Recuerdo de un paciente”
Por: Luis Fernando Suárez

Hoy tuve la oportunidad de conocer a N. sus teorías sobre el tiempo, a pesar de ser un esquizofrénico, son sumamente interesantes… me recuerdan a Kierkegaard y Bergson. Apenas me vio no tardó en entablar una conversación de lo más profunda conmigo. “Doctor, los símbolos se han vuelto contra mí” fue la primera expresión que me lanzó cuando entré en su cuarto. -¿Qué símbolos?-le pregunté- cualquiera. La realidad, a la luz humana, sólo puede ser expresada por medio de algún tipo de símbolos. El lenguaje, sea escrito u oral, debe de ser expresado en símbolos, lo mismo la mismo los sentimientos, o la música. Cuando alguien pierde la capacidad de leer estos símbolos como lo hacen los demás está perdido, nadie lo comprende y creen que uno está loco. La realidad en sí misma sólo es física no simbólica, sin embargo la cultura la hace ser simbólica, y si uno no se adapta a esto es un loco o un filósofo… igual ambos son mal vistos. Usted, esta institución psiquiátrica, yo… tenemos un título ya sea como doctor, como hospital, como loco… todo ello son símbolos de una cultura que ha de querer llamarnos así; pero tanto usted como yo y este edificio sólo somos materia que ha evolucionado por el tiempo.
Lo escuché con atención y salí de su sala, sus palabras me parecieron bastante cuerdas para que fuera un loco. Decidí ponerle una atención especial. Al día siguiente lo visité de nuevo a eso de las 9 de la mañana. Al llegar a su habitación otro dilema filosófico fue lanzado.

-Sabe doctor, últimamente he leído a Marx, y creo que la muerte natural es una idea del materialismo dialéctico con trasfondo sociopolítico, la cual posibilitara al final de la historia la capacidad para morir en el momento justo, en el momento en que el hombre desee, sin dolor ni angustia. Eso que algunos psiquiatras con usted llaman eutanasia activa.
-¿Quiere usted morir?
-y aunque no lo quisiera, es algo que debo hacer, es algo inevitable. Vivimos sólo para saber que hemos de morir. Esta idea del ser para la muerte, lejos de ser angustiante, es alienante. Heidegger pensó que el hombre sentía angustia al saber que va a morir, peor la angustia es engendrada en que no sabe en que fecha lo hará. Sin embargo es una idea tonta, ya que, la angustia se engendra en la nada misma, en una posibilidad y por ello en lo desconocido. Todos sabemos que vamos a morir, es algo que tenemos seguros, somos evidentemente seres para la muerte; pero esto no es lo que angustia, lo que angustia sería el no tener la fecha de nuestra muerte. Aquí en todo caso hablaríamos de una angustia a lo desconocido, no a la muerte. Pero lo importante, lo que nos destruye de la muerte, es que no la elegimos, tampoco la vida, pero a ésta la vamos eligiendo a cada momento, en cambio en la muerte no participamos, no nos sentimos parte de ella y nos alienamos. Es decir, no producimos nuestra propia muerte.
-¿Por qué no se suicida? Así produciría usted su propia muerte.

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Desmemorias de un instante perpetuo

“La visita”
Por: Herzeleid

Cuando excavaba en el jardín para plantar un rosal se encontró con un reloj, este corría, le gustaron las manecillas doradas y los números romanos. Lo guardó en su bolsillo y dejó que corriera, se hizo a un lado los cabellos rubios y dejó que su esquelética anatomía corriera, su madre la esperaba con el almuerzo, las aves cantaban durante la mañana, el camión la recogió y la llevó a su instituto y pasó su día sin poner atención a su alrededor, las moscas volaron, las nubes se movieron en el cielo, el sol se movía pausadamente, las sombras recorrían el suelo conforme las horas pasaban. Escribía dictados, dibujaba mapas, aprendía cosas, llegaba y sentía como el aire movía su cabello y la tela de su vestido, escuchó el rechinido de los columpios, y sus pasos en la grava. El camión la llevó hasta su casa, rugió su motor, explotó una chispa en la batería, ella llegó a su casa, estudió y durmió. Como todas las mañanas, se levantó a mirar el sol, pero en un descuido su reloj cayó al piso, rompiéndose. Vio con atención las piezas metálicas. No le importó mucho, vería que se lo reparara después alguien que si conociera. Se calló esperando que los pájaros matutinos le respondieran, no escuchó nada. Se explicó su ausencia pensando que era muy temprano, o a lo mejor la primavera no llegó con el calor necesario para despertarlos. Corrió hasta la cocina para desayunar, esperaba ver ahí a sus padres, ni siquiera escuchó el tintineo de los vasos de vidrio ni el agua corriendo o la cafetera hirviendo. Se preguntó si realmente se habría despertado temprano, pero el sol había salido, se notaba pues toda la casa estaba iluminado por los rayos. Se sentó a esperar en el comedor sentada, se quedó un rato esperando a que despertaran, fue impaciente y se dirigió a su habitación. Se acercó y todavía en pijama fue a verlos. Sus padres permanecieron dormidos, a la espera de que ella fuera a despertarlos. Esto la alegró, hizo escándalo para despertarlos, pero no se inmutaban, se extrañó de que no reaccionaran. Los tocó y parecían cera fría, los sacudió pero eran estatuas de carne, quiso mover sus sábanas que aparentemente estaban lisas pero cambiarlas o recogerlas era tan difícil, como mover una piedra. Salió afuera, y notó a una mariposa que quedó suspendida en el aire, la tocó y esta cayó al césped, se mantuvo con las alas tiesas al igual que las sábanas que tocó. Caminó y recorrió la calle, las abejas estaban de igual forma que la mariposa, de inmediato notó la ausencia del viento. Se dio cuenta que el camión estaba en camino, pero se mantenía silencioso, vio a sus compañeros dentro, algunos se sacaban los mocos, otros bostezaban o dormitaban, algunos leían libros con tareas que les encargaron y otros se reían, pero permanecían igualmente estáticos. Trato de entrar al camión, la puerta no cedió, estaba muy atrancada. Regresó a su casa, se sintió con libertad de agarrar la comida, usó la pala del jardín y toda su fuerza para abrir el refrigerador, la puerta se abrió de súbito e hizo “clanc”, algunos alimentos como el jugo, la leche, la mantequilla y la mayonesa salieron e igualmente quedaron suspendidos, se acercó y tomó todas estas cosas con cuidado de que no cayeran en el suelo en pleno trayecto, las acomodó en la mesa, tomó un poco de pan, los probó y no sabía a nada, trataba de encontrar lo salado a la mantequilla y lo dulce a la mermelada, pero ni uno ni otro le dio resultado. La luz solar seguía igual, pero se sentía cansada. Regreso a su cama y volvió a dormir. Cuando despertó todo seguía igual, sintió la urgencia de despertar a sus papás y fue al teléfono, no tenía línea. Fue a casa del vecino, se llevó una desagradable sorpresa al buscarlo y darse cuenta que se bañaba, pero las gotas de agua quedaron igualmente en el aire, negándose a bajar por la gravedad. Para ella pasaron semanas, cuando ya no quedaba comida tuvo que arriesgarse a ir al mercado, seguramente todo seguiría pausado. Llevó la misma pala que usó cuando abrió la puerta de su refrigerador por primera vez. Batalló igual para abrir las puertas pues parecían atrancadas. Se llevó helados, refrescos y algo de comida chatarra. Le gustó cuando volaban en el aire y su recorrido al suelo era lento. Así las atrapaba con la boca, sin embargo seguía sin sabor y los refrescos gasificados no hacían la reacción. Vivió así por lo que parecieron meses, ya era más alta que los niños que estaban ahí. Varias veces trató de reparar el reloj, recogió todas las piezas, sus experimentos fueron risibles, escuchaba el tic tac, pero no se movían las manecillas de forma correcta, las acomodó y las adelantó, no notó de inmediato que llegó a hacerse una anciana, le dolieron los huesos y notó que su busto estaba más cerca de su barbilla y que sus manos tenían muchas pecas, se vio al espejo y se asustó. Tuvo que regresar la manecilla a su lugar. Le enojaba el hecho de que descubriera que una manecilla servía para ella y no para los demás. El día en que el mundo quedó en pausa, ella no tenía el conocimiento de un relojero ni las hábiles manos de un joyero, siguió creciendo y a veces iba a pasear a la ciudad, ya no le temía como antes, los mercados estaban varados, la gente estaba en muchas posiciones, esposos viendo lascivamente a otras mujeres que estaban en poses provocativas, deportistas en juego, unos pateando un balón, otros nadando sin moverse, columpios que se quedaron inclinados, niños con sonrisas congeladas, jefes regañando trabajadores. Ella siempre llegaba a su casa, cansada de ver todo esto, de saber que no podía hacer nada, a veces unía una que otra pieza, pero igualmente le asustaba el hecho de que pudiera mover algo y morirse sin remedio. El sol le aburría, ya extrañaba la noche, quería recordar las estrellas, el frío del otoño y del invierno, que sus padres la arroparan cuando el frío entraba por su ventana, el viento fresco, el agua corriendo a velocidad normal, el hielo que se derretía, el sabor del azúcar. En una ocasión, en la misma mesa donde antes había desayunado con sus padres y hacía sus tareas escolares, en donde había tratado de reparar el reloj, se quedó sentada, esperando a que de algún modo no hubiese encontrado ese reloj en el mismo lugar donde su rosal fue plantado, ni de que se le hubiese caído, ni de que hubiera detenido su crecimiento, ni de que sus padres no volvieran a hablarle y se quedaran en un sueño del que no despertarían porque la vida no avanzaba. Fue a su cuarto a llorar, algunas lagrimas flotaron, acostumbrada a que el sol nunca cambiaba de lugar, cayó dormida en su cama de telas de piedra.

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Desmemorias De Un Instante Perpetuo

Por: YuguruNa

Tirado en el espejo de la constelación, el viento me susurra la conspiración de la vida, los oídos escuchan atentos los silbidos que dicen:

- todo consiste en encontrar las verdades y suplantarlas con ayuda del tiempo por desmemorias de instantes perpetuos, y así ustedes puedan seguir siendo la negación constante de su frágil realidad-

Y de pronto el viento me dice que no conoce el resto, ¡vaya, hasta los secretos se guardan incompletos!


Desmemorias de un instante perpetuo.

Por: Juan Pablo


Desmemorias de un instante perpetuo

Por: Frenopático.

Podría recordar que alguna vez te tuve tan cerca que pude sentir tu corazón latir junto al mío… y temeroso del futuro, nunca te dije nada….

Podría decirte que pienso en ti cada momento, que mis pensamientos juegan a la ronda con tu voz…y a pesar de eso, nunca te dije nada…

Podría mirarte a los ojos y ve detrás de esos lentes tuyos tu alma desnuda, tu ser, tu, tan simple como eso, tu… y a pesar de eso, nunca te dije nada…

Podría tocarte discretamente, sentir tus manos abrazar mi brazo y mis dedos jugar con tus dedos y sentir que el mundo no tiene fin… y a pesar de eso, nunca te dije nada…

Podría invitarte un café, decirte cosas cursis, poner la luna en tus pies… Ah tonto de mí que te di tanto… y a pesar de eso, nunca te dije nada…

Podría eso y aquello, y también lo otro, pero de que sirve ya… ya no tienen razón de ser, de existir, porque nunca te dije nada, porque cada momento que pase tratando de estar cerca de ti, fue en vano, fue perdido, y siento ahora que ese tiempo, nunca fue mi tiempo…. Y es por eso que nunca te dije nada….

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El tema para el mes de abril

El tema para este mes de abril será:

“Desmemorias de un instante perpetuo”

Disculpen el retraso en la publicación del tema, pero es que ha habido mucho trabajo por fuera.

La invitación está abierta para todo aquel que quiera desarrollar el tema de manera artística. No hay límite en la extensión ni en el número de trabajos.

Estamos preparando nuevas cosas para “Por Encargo” desde una nueva sección, hasta una nueva mecánica para desarrollar trabajos. Aun estamos decidiendo si la implementamos este primer año o hasta el siguiente.

Saludos a todos!